Actualidad | Revista Alma Fértil
Andrólogo: el especialista que casi ningún varón conoce (y debería consultar)
Muchos hombres inician un tratamiento de fertilidad sin conocer al especialista que puede acompañarlos desde el primer paso. Descubrí qué hace un andrólogo y por qué su consulta puede marcar la diferencia.
El Día del Padre en la búsqueda de un hijo: emociones que también merecen ser escuchadas
El Día del Padre puede despertar emociones complejas en quienes están atravesando la búsqueda de un embarazo o tratamientos de fertilidad. Este artículo pone palabras a una experiencia que muchas veces se vive en silencio. Una invitación a reconocer lo que sentimos, pedir apoyo y recordar que nadie debería transitar este camino en soledad.
Experiencias compartidas desde el corazón de nuestra comunidad
Testimonios
05-07-2026
Diagnósticos que duelen, pero el amor no se rinde: Te comparto mi camino de 5 años
A ti, que quizás hoy estás llorando frente a un negativo, que te sientes frustrada, cansada o que sientes que tu cuerpo te falla: quiero contarte mi historia. No para hablarte desde una meta alcanzada, sino desde el mismo camino en el que te encuentras hoy, para decirte que romperse está permitido, pero perder la esperanza no.
El inicio de la búsqueda y las primeras señales (2020 - 2021)
Nuestra historia con mi marido comenzó en el 2020. Teníamos 30 años, llevábamos una década juntos y el deseo de ser padres siempre había estado en nuestras conversaciones. En diciembre de ese año empezamos esta hermosa búsqueda, haciéndonos todos los estudios correspondientes.
Durante diez años me había cuidado con pastillas anticonceptivas, pero a los dos años de tomarlas empecé con pérdidas de flujo marrón intermenstruales. Siempre que pedía que me estudiaran, la respuesta de los médicos era la misma: "es normal". Spoiler: no lo era.
A finales de 2020 conocí a mi primera médica de fertilidad (una genia a la que amo y hoy sigue siendo mi médica de cabecera). Nos mandó a hacer los estudios básicos para buscar de forma natural, pero los meses pasaban y el embarazo nunca llegaba. Al profundizar, descubrimos que tenía una reserva ovárica disminuida, aunque con una hormona antimulleriana (HAM) por encima de 1.
Decidimos avanzar. Presentamos los papeles y fuimos a nuestra primera Inseminación Artificial (IA). El resultado fue una beta negativa. Esperamos los tres meses que dicta la ley en Argentina y lo intentamos de nuevo; esta vez, el ciclo se canceló por riesgo de embarazo múltiple al verse 4 folículos grandes en la ecografía. Fuimos a una tercera IA que también resultó negativa. Aunque sabíamos que las probabilidades eran bajas, cada procedimiento fue duro y triste. Era enfrentarse a un negativo tras otro. Sin embargo, ahí seguíamos en la lucha, sin perder las esperanzas.
Buscando respuestas en la oscuridad (2022 - 2023)
Seguí sometiéndome a más estudios. Me realizaron una histeroscopia donde me sacaron un pólipo pequeño y me hicieron una biopsia de endometrio que salió perfecta. Al tiempo me hicieron una criocirugía, pero las pérdidas continuaban. Lo más difícil de esta etapa era la incertidumbre: al no salir nada en los estudios, yo sentía en mi interior que con esas pérdidas constantes el embarazo nunca llegaría.
Hasta que finalmente descubrimos la causa: déficit de progesterona. Sí se producía el embarazo, mi cuerpo no lo iba a poder retener por falta de esta hormona. Empezamos a usar óvulos de progesterona post-ovulación en cada mes de búsqueda y las pérdidas desaparecieron. Por dentro pensé con alivio: "Logré solucionar un problema".
En paralelo, a raíz de que me enfermaba muy seguido de faringitis, me hicieron un estudio de laboratorio completo. El valor del Factor Reumatoideo me dio extremadamente alto: lo normal era hasta 14 y yo tenía 236. Fui a una reumatóloga y en los estudios salió positivo la Artritis Reumatoidea (con FAN positivo), totalmente asintomática. Comencé a tomar medicación, sumando así otra batalla a mi cuerpo, pero yo seguía adelante.
Golpes al corazón y acompañarse a romper juntos (2024)
A finales del 2024, con una HAM de 0.87, comencé la estimulación para mi primera FIV, en la eco basal se veían 5 folículos así que me hicieron la punción: obtuvieron tres óvulos, dos maduros, que ambos fertilizaron. El plan era congelarlos en día 3; lamentablemente, uno se detuvo y el otro venía lento; lo dejaron hasta el día 4 y lo congelaron en estadio de mórula. Como mi endometrio no estaba listo para una transferencia embrionaria en fresco, decidimos esperar.
En enero llegaron los estudios de trombofilia y salieron excelentes. Preparamos el ciclo para la transferencia, pero mi endometrio se resistía: no crecía ni se ponía trilaminar. Finalmente, en marzo logramos hacer la transferencia y la beta resultó negativa. ¡Otro golpe al corazón! Golpes que dañan y cicatrices que quedan, pero decidí que no me iba a rendir.
Decidí cambiar a otro centro, y arrancamos la segunda FIV. En la eco basal se veian 7 folículos (4 grandes en un ovario y 3 más chicos en el otro) y me ilusioné: "Este ciclo se tiene que dar". Pero el día de la punción solo pudieron obtener tres óvulos de los folículos más pequeños; los 4 folículos más grandes estaban vacíos. Los inseminaron y entramos en una espera eterna y llena de incertidumbre, hasta que el médico me llamó con la peor noticia: habían fecundado, pero se detuvieron el mismo día.
Ese momento nos rompió por completo. Llegué a decir "hasta acá llegué". Pasé dos semanas llorando, preguntándome por qué, queriendo mandar todo a la m!3akd... Junto a mi marido, nos rompimos juntos, nos abrazamos en el piso y, al levantarnos, nos dimos cuenta de que mis ganas de ser mamá y las suyas de ser papá seguían intactas.
La verdad completa y el duelo genético (Fin de 2025-2026)
Cambié de clínica nuevamente. La doctora que elegí es una genia; me estudió a fondo; me derivó a varios especialistas, me indicó vitaminas y nuevos estudios, entre esos una ecografía con doppler de arterias uterinas y por fin saltó la verdad: me detectaron endometriosis profunda, adenomiosis y baja irrigación uterina. Mi único síntoma en todos estos años habían sido aquellas pérdidas intermenstruales.
Con el diagnóstico claro, armamos un equipo de apoyo que me bancó fuerte, tomé suplementos y cambié a una dieta antiinflamatoria. En febrero de 2026 fuimos a nuestra tercera FIV, obtuvimos 4 óvulos, 2 maduros que fertilizaron. Me puse muy feliz y lo único que pedía era lograr un embrioncito de 5 días. Pero llegó el quinto día y el laboratorio no llamaba; cuando mi doctora se comunicó, el alma se me volvió a romper: se habían detenido en el día 1. Otra vez la misma historia. El mismo resultado. Había cambiado, había buscado respuestas y, sin embargo, la vida me volvía a decir que no. Lloré y me volví a desarmar.
Ahí estábamos, 5 años después del inicio, preguntándonos: ¿Y ahora qué más hacemos?
Y llegó el momento más difícil, pero también el más liberador: el momento de duelar mis óvulos. Entender que no eran de calidad, que ya tengo 35 años y que, aunque mi cuerpo iba a seguir intentando, el resultado probablemente sería el mismo. Quizás podía volver a intentarlo una vez más, pero yo ya no quería. Llevaba 6 estimulaciones en total en todo mi proceso y, aunque físicamente no sufrí los procedimientos, me sentía sumamente cansada y frustrada. Lo hablamos con mi marido y, con el corazón en la mano, decidimos ir a ovodonación.
En paralelo me hicieron una segunda histeroscopia; la biopsia confirmó la adenomiosis y afortunadamente descartó endometritis.
El hoy: Esperando con el corazón abierto
Hoy me encuentro en lista de espera para recibir los óvulos que nos permitan abrazar a nuestro hijo. Mis diagnósticos son varios, las cicatrices son muchas y el camino ha sido una montaña rusa que me ha transformado por completo.
Pero si estás leyendo esto, quiero que sepas algo: no he perdido la esperanza ni la fe. Sé, con cada fibra de mi ser, que nuestro bebito tan ansiado va a llegar. La maternidad no siempre se ve como la planeamos a los 30 años, o mucho antes porque siempre habíamos hablado de la posibilidad de tener hijos, pero el amor que nos espera al final de este desierto sigue siendo el mismo.
No estás sola. Está bien romperse, pero recuerda mañana volver a juntar tus pedazos, porque tu milagro también te está esperando.
21-06-2026
Agradecida de poder escribirles sabiendo que del otro lado hay un ALMA FÉRTIL. Cuando vi el nombre de esta comunidad, me pareció maravilloso porque no tengo dudas de que cada una de nosotras tiene un Alma Fértil, y que hermoso ese DON!. Tal vez aún no hayamos podido dar VIDA desde nuestro vientre, pero que hermoso que podamos DAR VIDA en cada lugar donde nos toque estar (la familia, los amigos, el trabajo, en una comunidad virtual, etc) y que podamos VALORARNOS sabiendo que somos fértiles de ALMA.
Pensé en escribirle sobre las puertas a lo largo de este camino. Llevo transitado junto a mi marido un camino muy largo, comenzamos la búsqueda cuando yo tenía 30 años y ahora tengo 43. Durante este camino fuimos testigos de puertas que se iban cerrando, pero cada una de ellas le dieron origen a decisiones, charlas, aprendizajes y mucho crecimiento. Lo bueno es que mientras se cierra una puerta, hay OTRA QUE SE ABRE.
Y así fue como fuimos pasando de manera natural a un tratamiento de alta complejidad, de utilizar mis óvulos a recibir con amor a los de una donante. Y así, hemos pasado por otras puertas; lo que parecía raro, impensado y lejano, pasaba a ser nuestra esperanza.
Hoy lo miro a la distancia y lo veo con una capacidad de adaptación y flexibilidad que hemos ido desarrollando juntos; por supuesto que no ha sido para nada fácil, pero quería compartirles esto, por si alguna se encuentra hoy en esa etapa en donde una puerta se cierra, porque mientras tengamos fuerzas, fe, esperanza, un cuerpo/mente que nos acompañe (y lamentablemente dinero), significa que el camino no finalizó, que no hemos llegado a una puerta que no se abre más. Y en esa etapa me encuentro, agradeciendo que hay una puerta abierta y que estamos con fuerzas para seguir el camino, porque nuestro sueño es tan fuerte que nos da la fortaleza para seguir.
A lo largo de estos años, todas mis amigas fueron madres y aquellas conocidas que hacían tratamientos, también fueron mamás y me dí cuenta que ya no tenía con quien compartir esta etapa y fue allí cuando encontré a esta hermosa comunidad. Siempre sentí que quería ayudar a otras mujeres que pasan por esta situación y siento que en este grupo cada una de nosotras colabora con su granito de arena, desde su propia experiencia, para que todas nos sintamos, FUERTES, AMADAS, MOTIVADAS, ACOMPAÑADAS Y LLENAS DE VIDA.
Muchas gracias por estar del otro lado leyendo estas palabras, les mando un abrazo bien apretadito y sincero, de esos abrazos en los que se conectan corazón con corazón y uno siente que se reinicia.
Con mucho amor, otra Alma Fértil.
Las palabras inspiran y conectan
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