Volver al cuerpo: el arte de habitar el presente cuando buscás un embarazo

Pará un segundo. Antes de seguir leyendo, prestá atención a tus hombros. ¿Los tenés tensos, subidos casi hasta las orejas? ¿Estás conteniendo la respiración sin darte cuenta? Si la respuesta es sí, quiero que sepas algo: no estás haciendo nada mal. Tu cuerpo simplemente está cargando un peso que muchas veces ni nombramos. Y hoy quiero invitarte a algo distinto.

Cuando la mente corre y el cuerpo se queda esperando

Buscar un embarazo puede convertirse, sin que lo elijamos, en una carrera mental que no para nunca. Contás días, interpretás señales, googleás a la madrugada, anticipás resultados antes de que existan. La cabeza vive adelante —en el “y si”, en el mes que viene, en lo que todavía no pasó— mientras el cuerpo se queda atrás, tensionado, alerta, sin permiso para descansar.

Acá es donde el mindfulness, esa palabra que a veces suena lejana, se vuelve concreta y amorosa. No se trata de poner la mente en blanco ni de alcanzar una calma perfecta. Se trata de volver. De traer la atención, una y otra vez, a este momento: a tu respiración, a tus pies en el piso, al té que tenés en la mano. Practicar presencia es, simplemente, dejar de pelear con lo que todavía no llegó y empezar a habitar lo que sí está.

Cuando bajamos las revoluciones de la mente, algo pasa también en el cuerpo. La respiración se afloja, el sistema nervioso entiende que no hay peligro inmediato, y empezamos a sentir de nuevo. No para forzar nada, sino para acompañarnos mejor.

En el Club de la Fertilidad Consciente trabajamos esto juntas, de mujer a mujer. En una de nuestras clases más queridas exploramos prácticas sencillas de respiración consciente y anclaje al presente, y lo más lindo no fue la técnica en sí, sino el sostén: leer en el chat “a mí también me pasa”, sentir que del otro lado hay alguien que entiende. Porque este camino no se transita igual sola que en red. El Club no es una fórmula mágica; es un refugio. Un lugar con herramientas prácticas y, sobre todo, con compañía real.

Habitarte, aunque duela un poco

Quiero ser honesta con vos: estar presente cuando lo que sentís es angustia o cansancio no siempre es agradable. A veces habitar el cuerpo significa encontrarse con la tristeza que veníamos esquivando. Y está bien. Sentir no te aleja de tu objetivo; te devuelve a vos misma. Hay algo profundamente sanador en dejar de tratar al cuerpo como un proyecto que falla y empezar a tratarlo como un hogar que merece ternura, justo hoy, en el punto donde estás.

Para llevarte a casa

Antes de cerrar, te dejo una práctica de un minuto. La próxima vez que sientas que la cabeza se acelera, probá esto: inhalá contando hasta cuatro, sostené hasta cuatro, exhalá hasta seis. Tres rondas. Mientras lo hacés, repetite por dentro: “acá y ahora, estoy a salvo”.

Cada proceso es distinto y único, y nada de esto reemplaza el acompañamiento de tu médica o médico de confianza; es un complemento amoroso, no una verdad absoluta. Pero la pregunta queda dando vueltas, y te la dejo a vos: ¿qué pasaría si, por hoy, te dieras permiso para estar simplemente acá?

Te abrazo en tu camino.

Anto Oddone | @budchakrita

Coach Ontológica & Terapeuta Holística

https://www.budchakrita.com/
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