¿Puedo viajar durante un tratamiento de fertilidad?

Porque empezar un tratamiento no significa que tu vida tenga que quedarse en pausa

Cuando empiezas un tratamiento de reproducción asistida, es fácil sentir que todo empieza a girar alrededor de él.

Las consultas, las analíticas, las ecografías, la medicación, los horarios de las inyecciones… De repente, aquello que hasta hace poco formaba parte de tu vida cotidiana empieza a ocupar mucho espacio en tu agenda y también en tu cabeza.

Y entonces aparece una duda muy frecuente: ¿puedo viajar mientras estoy haciendo un tratamiento de fertilidad? La respuesta, en la mayoría de los casos, es sí.

Pero viajar durante un tratamiento requiere algo más de planificación que preparar una maleta y comprar un billete.

Durante una estimulación ovárica, por ejemplo, los ovarios responden a la medicación para conseguir que varios folículos crezcan al mismo tiempo. Para saber cómo está evolucionando esa respuesta, el equipo médico necesita realizar controles ecográficos y, en algunas ocasiones, analíticos.

Por eso, si tienes previsto viajar, lo más importante no es preguntarte únicamente si “puedes viajar”, sino si el viaje es compatible con los controles que necesita tu tratamiento.

¿Y qué ocurre con la medicación?

Esta es probablemente una de las principales preocupaciones cuando una paciente tiene que viajar.

Durante un tratamiento es habitual utilizar medicación que debe administrarse a determinadas horas y que, en algunos casos, necesita unas condiciones concretas de conservación.

Antes de viajar, conviene tener claro qué medicación vas a necesitar, durante cuántos días y cómo debes conservarla. Si viajas en avión, llévala en el equipaje de mano, preferiblemente en su envase original y también puede ser útil llevar la receta, el informe o la documentación que acredite que se trata de medicación prescrita, especialmente si vas a viajar al extranjero.

Y recuerda que no todas las medicaciones necesitan conservarse de la misma manera. Algunas pueden mantenerse a temperatura ambiente y otras requieren refrigeración. Comprueba siempre las indicaciones específicas de cada medicamento y sigue las recomendaciones de tu equipo y del fabricante.

Si viajas a otro país y existe diferencia horaria, consulta previamente cómo adaptar los horarios de administración. No los modifiques por tu cuenta. Y lleva suficiente medicación para todo el viaje, teniendo en cuenta que el tratamiento puede prolongarse algún día más de lo previsto.

¿Puedo hacer turismo? ¿Y después de la transferencia?

Dependerá de la fase del tratamiento y de cómo te encuentres.

Durante una estimulación ovárica, los ovarios aumentan de tamaño y habitualmente se recomienda evitar actividades de alto impacto o movimientos bruscos. Eso no significa que tengas que permanecer en el hotel: caminar, hacer turismo tranquilo o mantener una actividad cotidiana adaptada a ti suele ser posible siguiendo las indicaciones de tu equipo.

Después de una transferencia embrionaria tampoco es necesario permanecer en reposo absoluto. Habitualmente puedes continuar con una actividad cotidiana normal, siguiendo las recomendaciones específicas de tu clínica. Viajar en avión, por sí mismo, no impide que pueda producirse la implantación.

Lo importante es saber a quién contactar y dónde acudir si aparece dolor intenso, sangrado abundante, fiebre o cualquier síntoma que te preocupe.

Y recordar algo que puede resultar difícil cuando llevamos meses esperando ese momento: no existe una conducta perfecta después de una transferencia capaz de garantizar la implantación.

Puedes caminar. Puedes viajar. Puedes dormir en una cama diferente.

Y nada de eso determina por sí solo el resultado del tratamiento.

Durante los trayectos largos, procura levantarte y mover las piernas con frecuencia, mantenerte hidratada y llevar ropa cómoda.

Antes de viajar, pregúntate…

Más que memorizar una lista interminable de prohibiciones, piensa en estas preguntas:

  • ¿En qué fase del tratamiento estaré durante el viaje?

  • ¿Necesitaré alguna ecografía o analítica?

  • ¿Tengo suficiente medicación y sé cómo conservarla?

  • ¿Sé cómo administrarla si cambio de horario?

  • ¿Llevo conmigo la documentación necesaria?

  • ¿Sé a quién contactar si surge una duda o algún síntoma?

Preparar estas cuestiones con antelación puede evitar muchas preocupaciones innecesarias.

Porque el objetivo no es que el tratamiento desaparezca durante el viaje. Es conseguir que el tratamiento y tu vida puedan convivir durante esos días.

Después de tantos años acompañando a pacientes en reproducción asistida, creo que una de las cosas más importantes que podemos transmitir es precisamente esta: comenzar un tratamiento no significa dejar de ser quien eras.

Puedes seguir trabajando. Puedes quedar con tus amigos. Puedes celebrar cosas. Puedes viajar.

Habrá momentos en los que el tratamiento necesitará más atención y otros en los que podrás continuar con tu rutina prácticamente con normalidad.

La clave está en conocer qué necesita tu cuerpo en cada etapa, planificar aquello que sí podemos planificar y aceptar que, en reproducción asistida, hay una parte del camino que nunca podremos controlar por completo.

Porque cuidar de ti durante un tratamiento también significa no dejar toda tu vida en pausa mientras esperas un resultado.

Porque mientras buscas cumplir un sueño, tu vida sigue sucediendo. Y encontrar pequeños espacios para vivirla, con cuidado y acompañamiento, también puede ser una forma de cuidarte.




Lidia | @fertilidad_atulado

Enfermera especialista con más de 15 años en reproducción asistida. Acompañamiento emocional y técnico en cada fase del proceso

https://www.fertilidadatulado.com/
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